«Este trabajo supone una avance significativo en nuestra comprensión sobre cómo operan y se pueden moldear los procesos de percepción sexual y su relación con las actitudes positivas hacia la violación», asegura la principal autora del estudio en un comunicado. Para Treat, el entrenamiento cognitivo puede en última instancia desempeñar un papel útil como parte de los esfuerzos para prevenir los abusos sexuales.