Para ello, vamos a hacer un retrato robot y a caer en algunos estereotipos, pero que nadie se ofenda: ¡se trata de amenizar el tema!
Imaginemos un hombre soltero de entre 30 y 45 años, urbanita, que cuida su aspecto, fan de los deportes y con una vida social muy activa. Su poder adquisitivo es medio. ¿Preparados?