Sin embargo, un porcentaje de la población que sufre déficit de B12 puede hacerlo de forma asintomática (sin síntomas externos o que se puedan detectar a través de análisis). El problema en estos casos es que, a pesar de que el déficit puede tardar en aparecer (como hemos dicho anteriormente tenemos una reserva en el hígado que puede durar años), una vez que lo detectamos puede tener consecuencias irreversibles, como síntomas neurológicos.