Sixx cuenta que, al principio, ver labios rojos entre el público, una mirada sexy o un par de senos firmes, lo excitaban sin problema. Para él todo era una escena erótica y sensual en la que cada que él chasqueaba los dedos, un arsenal de mujeres aparecían dispuestas a todo. No obstante, al ser tan sencillo conseguir horas de placer con distintas personas, todo se volvió mecánico. Para solucionar su falta de deseo y, por ende, su dificultad para conseguir una erección, el bajista decidió tomar pastillas para ayudar al rendimiento físico.