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Cuándo usar juguetes sexuales y cuándo no

Cuando somos pequeños jugamos con juguetes para niños. Cuando somos adultos, ¿debemos dejar de jugar? El juego forma parte de nuestra vida y es bueno no dejar de jugar nunca, y uno de los juegos para adultos se puede complementar con juguetes un poco subidos de tono pero es importante preguntarnos cuándo podemos usar juguetes sexuales y cuándo no es recomendable. Empiezo por el final.

¿Cuándo no usar juguetes sexuales?

Cuando pensemos que un juguete puede substituir o llenar un vacío en nuestra sexualidad compartida o para arreglar alguna dificultad sexual severa.

Si creemos que un juguete puede ser el substitutivo de la sexualidad compartida con alguien, mejor no usarlo puesto que no vamos a encontrar esa substitución. Se han inventado muchos juguetes que pretenden substituir a una pareja. Realmente han creado algunas muñecas aparentemente muy parecidas al ser humano… pero (a parte de ser un producto no accesible a todos los bolsillos) es un juguete que no puede substituir una parte muy importante de la sexualidad compartida: el calor humano, el calor físico y el calor de la excitación humana.
Y cuando hay una dificultad severa en la sexualidad de una persona, recomendamos que se busque el asesoramiento de un profesional, no necesariamente terapia, pero si el asesoramiento de un profesionalidad que entienda de sexualidad humana y que pueda aconsejar y orientar sobre la dificultad en cuestión.

¿Cuándo sí se pueden usar los juguetes sexuales?

¡Para el resto de situaciones! Los juguetes sexuales sirven para alimentar el deseo, aumentar el placer, encontrar nuevas maneras de divertirse en pareja o en solitario, ser más creativos…

Pero antes de empezar a jugar con los juguetes sexuales, es recomendable que cada uno conozca bien su cuerpo, sus sensaciones, sepa a qué le gusta jugar y a qué no, que tenga claras las normas de su propia sexualidad (y las de su pareja, si se desea jugar con la pareja)…

Cuando tenemos estas premisas claras, podemos utilizar los juguetes sexuales para aumentar el placer.

Por eso se pueden usar los juguetes cuando se quiera:

• Romper la rutina: toda pareja puede caer presa de la rutina. “Siempre hacemos lo mismo y ya no me divierto” dicen muchas personas que acuden a consulta. En ese momento, los juguetes sexuales pueden ayudar a incorporar novedades en la cama y eso rompe la rutina.

• Aumentar el deseo: si la rutina nos invade, el deseo suele caer en picado. Por eso, el uso de juguetes reincorpora la chispa que quizás con el tiempo se había perdido.

• Saciar la curiosidad: la curiosidad es clave para gozar de una buena vida sexual y una persona curiosa sexualmente siempre tenderá a divertirse un poco más que alguien que no sea curioso/a.

• Conocer sensaciones nuevas: no es lo mismo recibir estimulación con las manos, con la boca, con el pene, con la piel que con los juguetes sexuales, por lo que podemos incorporar sensaciones nuevas que con el cuerpo solamente no se pueden tener.

Cruzar la puerta de una tienda erótica

Hace años, las tiendas eróticas eran oscuras, dirigidas a hombres y con un repertorio de juguetes reducido.

A día de hoy las tiendas eróticas han ganado luz, se dirigen a hombres y a mujeres, tienen una cantidad de juguetes muy amplia y para todos los gustos y colores y no solamente disponen de cabinas y películas (como anteriormente) sino que los productos estrella ya son los libros, la lencería, los juegos y los juguetes (incluso hay materiales utilizado para trabajar en terapia con algunas disfunciones sexuales).

Fuente: El Periodico

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