Cuando estéis cerca, alargad los brazos llevando las manos hacia el otro y abrazaos de modo que las manos sientan la carne, los huesos y los músculos, con cuidado de no ejercer ningún tipo de presión.
Acurrucaos uno contra el pecho del otro, relajad y acercad vuestras caderas. Ampliad el contacto también a los muslos y la tripa. Mantened las rodillas flexionadas y relajad todo el cuerpo. Después de un par de minutos, observa la respiración de tu pareja y trata de sincronizar la tuya con la de ella. Cuidado, ¡es más complicado de lo que parece!