De este modo, aumenta la oferta de alquileres y en consecuencia bajan sus precios. El pasado julio se registró un descenso interanual de un 0,2%, la mayor caída de la serie histórica que arranca en 2002. Los alquileres suman cuatro meses consecutivos de bajadas y presentan un retroceso del 0,3% en lo que va de año.