La rivalidad y el odio entre Wyatt y Goddard es visceral; ninguno puede darse el lujo de ser derrotado por el otro y mucho más teniendo en cuenta el convulso pasado común. Adam parece ser el conejillo de indias de los dos millonarios corruptos; su mejor amigo rechaza su nueva estirpe, su padre duda de sus movimientos, el FBI le sigue los pasos y la chica que le atrae debe ser considerada como un objetivo.