Estudios previos habían demostrado que privar a una persona de su smartphone tiene efectos emocionales negativos y aumenta la ansiedad. Ahora sabemos que un dispositivo móvil puede distraer. En otras palabras, tanto la presencia como la ausencia del smartphone puede alterar la concentración, según Jens Binder, de la Universidad de Nottingham Trent. También indican que la ausencia más que la presencia, de un smartphone mejora la concentración.