«Así que habéis venido solas, ¿no?», «ya os hemos visto por ahí zorreando», «¿cuántos años vais a cumplir ya?», «¿no os dais cuenta de que se os está pasando el arroz?», «¿es que no queréis tener hijos?», «¿no seréis lesbianas?». Cada pregunta que nos hacían era más bizarra que la anterior, y nuestras ganas de matarlas a todas iban aumentando exponencialmente, pero tampoco era plan de ponernos a faltar…