Para muchos hombres las frases sucias son las más inspiradoras y excitantes que cualquier mujer les podría decir al oído, mismas que para algunas mujeres resultan repulsivas o ridículas. Dominar el dirty talk es más complejo que lanzar algunas obscenidades al aire durante el acto sexual. De hecho, saber hacerlo puede significar el éxito o fracaso de ese encuentro. La línea que separa al lenguaje sexy y estimulante, del vulgar y tosco es casi invisible.