En la mayoría de las ocasiones, las ojeras son fruto de una micro congestión vascular que se hace visible precisamente allí donde la piel es extremadamente fina. La ralentización del sistema circulatorio, generalmente unida a problemas de retención de líquidos, hace que la piel bajo los párpados adquiera un tono que va desde el marrón – gris hasta el violáceo dependiendo del color natural de la dermis.