Como cualquier otra inflamación, deben tratarse con productos que consigan el efecto contrario (desinflamatorios). Entre los remedios caseros a los que puedes recurrir, la manzanilla (un algodón empapado o la misma bolsa de la infusión una vez fría) es uno de los más efectivos. Las «clásicas» rodajas de pepino o de patata, tópicos aparte, también funcionan y son un remedio express a tener en cuenta.