En cambio, lo que encontramos es una cinta larga —150 minutos— con un desarrollo desigual, pues tiene ciertas bajadas de ritmo, cosa que en otras cintas no afecta, ya que dichas “pausas” sirven al espectador para prepararlo para lo que vendrá, pero aquí, hay un descenso del interés y da la sensación de que algunas escenas podrían haber sido aligeradas en metraje, consiguiendo dar la misma información necesaria para que la trama avance.