Además, también se ha revelado que a principios del siglo XX cambió la función de este pequeño bolsillo al que a día de hoy no damos mucha utilidad. Y es que, por aquel entonces se pusieron de moda los encendedores Zippo que, casualmente, tenían el tamaño perfecto para que entrasen en él en posición vertical y que así no se derramase la gasolina.