5. Ayudan a conocernos mejor
Explorar nuestras fantasías sexuales nos ayuda a conocernos mejor y a descubrir lo que más nos gusta y excita. Enriquecen la visión que tenemos de nosotros mismos y de los demás, garantizándonos un aprendizaje muy sincero de nuestra sexualidad. Además, nos sirven para preparar futuras relaciones, ya que las creamos como ensayo.
6. Alivian el estrés y la ansiedad
Las fantasías sexuales nos relajan y nos entretienen incluso en aquellas situaciones en las que no vaya a haber erótica ni autoerótica. Simplemente como distracción, por ejemplo, en un viaje largo.