Mejora la circulación
En la sauna el ritmo cardíaco aumenta y los vasos sanguíneos se ensanchan, lo que aumenta la circulación. El aumento de la circulación puede ayudar a reducir el dolor muscular, mejorar el movimiento de las articulaciones y aliviar el dolor de la artritis.
Elimina patógenos
Tradicionalmente, las saunas han sido un refugio contra las bacterias. De hecho, en Rusia y Finlandia muchas mujeres daban a luz en las saunas. Y es que las altas temperaturas no sólo eliminan los patógenos del entorno, sino que ayudan a combatir los que ya nos han invadido. Según un estudio, La sauna puede proteger, por ejemplo, de los resfriados producidos por infecciones leves.