La primera lección que han aprendido los sanitarios que estarán al volante de este “Fórmula 1 sanitario” es que un segundo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Serán unos 50 los médicos que tendrán la posibilidad de conducir este avión sobre ruedas, cargado de estetoscopios, sueros, tensiómetros, botiquines y bombonas de oxígeno. Estos “pilotos” no se han improvisado, sino que han recibido un curso compuesto por varias clases, orientadas a preparar adecuadamente a los conductores.