Que ese gesto cotidiano del afeitado no suponga un problema depende, en gran medida, de conocer las características y necesidades de tu propia piel. En un rostro bien hidratado, exfoliado con regularidad y en el que apliques productos específicos (por ejemplo en el caso de piel sensible), eliminar el vello facial siempre será más sencillo y efectivo que en una piel mal cuidada.
¡Impresionante! A pesar de tener muchas palabras lo he
leído de un tirón y he bajado a la zona
de comentarios directamente para agradecerte esta entrada, impresionante !
Saludos