Sin deseo no hay sexo. O al menos de calidad. Pues de forma involuntaria el cerebro viajará por un lado y los órganos sexuales por otro.
La cabeza estará pensando en negativo y construyendo castillos en el aire condenados al fracaso.
SEGUNDA FASE: LA EXCITACIÓN
Cuando el deseo es latente, las hormonas se disparan, el pene se pone erecto y la lubricación comienza a aparecer en las mujeres.