Pequeños cortes, sarpullido, pelos encarnados, descamación cutánea… el afeitado supone una agresión a la piel del rostro que puede provocar alguna de estas anomalías, muy comunes, pero evitables en su mayoría con las precauciones y cuidados necesarios.
¡Impresionante! A pesar de tener muchas palabras lo he
leído de un tirón y he bajado a la zona
de comentarios directamente para agradecerte esta entrada, impresionante !
Saludos