Comenzar con una nueva relación trae consigo una lista infinita de pruebas y desafíos. Algunas superan obstáculos y otras, simplemente, se esfuman. La convivencia matrimonial no está exenta de los conflictos propios de una relación de pareja, pero con el paso de los años los problemas se intensifican hasta el punto de provocar un distanciamiento que suele apagar la llama del amor y, en ocasiones, acaba en separación. Mantener viva la chispa significa un esfuerzo diario y remar a contracorriente ante la falta de comunicación, el desinterés o la inapetencia sexual.