Eres Don Posturitas. Te sabes al dedillo la guía del Kamasutra, te van los azotes y el sexo duro. Viste demasiado porno en la adolescencia (y aún ahora a tu edad), y todavía crees que el número de acrobacias que haces en la cama es directamente proporcional a tu competencia sexual. Ay, amigo, estás muy lejos de ser el amante que toda mujer quiere tener entre sus sábanas.