Hoy cumplo 30 años. Siempre había pensado que a estas alturas de la vida ya estaría casada, con un nene corriendo por casa y buscando al segundo para tener «la parejita». Pero no, aquí sigo, viviendo de alquiler en un pisito de soltera con mis dos perros y mis tres plantas. Yendo los domingos a comer paella a casa de mis padres, que es lo más elaborado que entra en mi boca en toda la semana (dada mi inutilidad en la cocina).