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¿Cuáles son las señales para saber si estás listo para emprender?

Dar inicio a nuestro nuevo negocio es una sensación emocionante. Sin embargo, solo puede haber dos resultados posibles: El éxito o el fracaso. No saber a dónde llegaremos quizás sea una duda que nos impida saber si estamos listos para emprender.

Sinceramente, nunca será el momento perfecto para emprender; las cosas nunca estarán perfectamente alineadas para que esto pase. Lo que indica que hay que tomar riesgos, los cuales pueden terminar en un fracaso o en un éxito rotundo con el cumplimiento de nuestros sueños.

Si bien existen ciertas señales que nos indican estar listos para emprender, la perseverancia en nuestras ideas serán un aspecto clave que necesitaremos durante todo el recorrido.

Hoy traemos las señales que nos indican que llegó la hora de emprender, ¿listos?

1. Inconformidad laboral

Al igual que todos los trabajos, en nuestro empleo tendremos días buenos y malos. Una seguidilla de días malos no es sinónimo de que debemos emprender nuestro propio negocio, no. Es algo completamente normal.

Sin embargo, si en días buenos y malos no nos sentimos del todo cómodos, quizás sea hora cambiar de aires y enfocarnos en el proyecto que llevamos pensando hace tiempo.

El emprendedor surge, en ocasiones, cuando siente que hay un techo que no permite su crecimiento. Todo cambia cuando somos nuestros propios jefes y las decisiones que tomemos nos lleven a cumplir el objetivo planteado.

Es decir, no hay que presentar problemas en el trabajo y demás; si sentimos que un techo frena nuestro ascenso, es hora de emprender.

2. Entendimiento de riesgos

Por nuestro bien, deberemos entender que la vida no es perfecta, ni color de rosa. Una vez entendamos y seamos conscientes de que tendremos que tomar riesgos para llegar a donde queramos, estaremos listos para emprender.

Cuando se toman riesgos podemos obtener los dos resultados explicados en el inicio de este post. Sin embargo, eso no quiere decir que todo se base en saltar a un precipicio y depender de la suerte. Podemos trabajar para que, aun tomando riesgos, existan más probabilidades de acertar.

Investigar será de gran ayuda en todo. Muchos emprendedores antes que nosotros también se encontraron en situaciones similares y todo les salió de la mejor manera, o tal vez cayeron y aprendieron de eso para luego mejorar.

Todo riesgo dejará una consecuencia, sea buena o mala. En dado caso de ser una consecuencia negativa, el arte está en aprender de ella y seguir el rumbo.

3. Sentir pasión

Si vemos la oportunidad en una idea y sentimos pasión por ella, es una señal muy clara de que estamos listos para emprender nuestro propio negocio. La pasión es el combustible para lograr todo lo que nos propongamos.

En ocasiones no todo saldrá de la mejor manera y es cuando la pasión que le tengamos a nuestro proyecto aparece para mantenernos enfocados. Por el contrario, de nada servirá trabajar en una idea que no nos emociona en lo absoluto.

Es un error muy común orientarse por aquella idea que nos ayude a ganar más dinero aunque no nos despierte una pasión. Recordemos que el éxito que buscamos no solo es económico; como nos sintamos también juega un papel de suma importancia.

4. Tener apoyo

Muy pocos emprendedores han logrado cumplir todos sus sueños solos. Asimismo, muchas personas que fracasaron en el intento de serlo, nunca pudieron entender que tener un apoyo en el proyecto era de gran ayuda.

A pesar de que nosotros seamos los jefes y tomemos las decisiones, siempre será más fácil recibir ayuda y escuchar consejos valiosos antes de tomar las decisiones fundamentales en nuestro desarrollo como emprendedores.

Las personas de tu círculo cercano deben conocer tu proyecto, y si lo apoyan, es mucho mejor. Aunque no siempre será así, sentir los buenos deseos de los que te rodean nunca estará de más, por lo cual se recomienda a ciegas contar con personas que te motiven.

5. Conocernos al máximo

Tras conocernos al máximo y saber con claridad a donde queremos llegar, aparece el momento donde podremos emprender. En cambio, no podemos emprender un camino que no tiene un destino fijo, porque simplemente quedaremos en la nada.

Si consideramos estar preparados para un reto más grande, entendemos que somos capaces de arriesgarnos en las decisiones, sentimos pasión por nuestras ideas y tenemos el apoyo necesario no hay nada que pueda salir mal.

Con nuestra mente centrada en lo queremos ser o en lo que queremos lograr todo será posible; así que nos queda otra opción que empezar nuestro camino como emprendedores.

 

Por Edith Gómez
Editora – gananci.com