Ocho preguntas necesarias antes de aceptar un trabajo

Cuando las facturas pendientes, el paso del tiempo sin ingresos asegurados, y, en definitiva, la sensación de fracaso y frustración laboral, se convierten en una fuente de presión psicológica, es muy probable que ante la menor posibilidad de revertir esta angustiosa situación, no se analicen las verdaderas consecuencias de dar un sí a la ligera.

Nos referimos a un sí basado en el impulso en detrimento del pensamiento y la reflexión sobre lo que realmente necesitamos.

Es verdad que cuando la realidad apremia, la capacidad de reflexión se encoge, pero no debemos perder de vista que un trabajo es un compromiso serio, una decisión personal con vistas al largo plazo. Si nos arrepentimos de dicha decisión cuando la empresa ya cuenta con nuestro aporte y responsabilidad, es probable que sumemos al  currículum una referencia negativa sobre nuestro proceder en el ámbito laboral.

Pese a que somos conscientes de que ante urgencias económicas, no nos formularemos prácticamente ninguno de los interrogantes que recomiendan los expertos, consideramos importante señalar que en su betseller, ¡Contratado!, Ryan Khan destaca 8 preguntas que siempre es conveniente hacerse antes de aceptar un trabajo. El autor aclara que el hecho de que nos formulemos las ocho, cuatro o dos, dependerá de la situación personal de cada trabajador, de sus necesidades y prioridades.

1. ¿Se respetarán mis necesidades familiares? Es lo más básico que podemos preguntarnos si aspiramos a un trabajo de largo plazo: en qué medida se respetarán las condiciones personales que, eventualmente, podemos proponer. Si nuestras obligaciones domésticas o personales se ven alteradas en un cien por ciento por la inflexibilidad de nuestro empleo –aún tratándose de cosas puntuales-, la insatisfacción puede ser insoportable.

2. ¿Podré progresar y ser feliz con este trabajo? Quizá parezca una pregunta demasiado ingenua teniendo en cuenta la realidad que nos rodea, pero lo normal es que no lo sea. Ocho horas mínimo por día es mucha vida para ser infeliz. Muchos expertos sostienen que la infelicidad no se compensa con ningún salario.

3. ¿Cuáles son las opiniones de los demás sobre la empresa de la que pasaré a formar parte? Como representantes de la marca para la que trabajamos, nunca está de más saber qué imagen proyecta nuestra empresa al exterior. No es lo mismo representar a una compañía con la mejor reputación que a una reconocida por sus causas abiertas o por las quejas de sus clientes.

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