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9 Tipos de Hombres que NUNCA Triunfan en el Trabajo

Angry funny guy with glasses reproaching somebody and pointing

Se ha podido ver como en los últimos años, la experiencia y el conocimiento están perdiendo su relevancia en los lugares de trabajo.

Entonces, aquellas personas que no se adaptan adecuadamente con sus colegas y subordinados destacan y mucho. Todos conocemos personajes de este tipo: la persona que no deja de distraer a todos cuando se tiene una fecha límite, la que roba el crédito por las ideas de los demás o la que deja que sus compañeros arreglen lo que echó a perder. La lista sigue y sigue. 

Por otro lado, están esas personas inteligentes que parecen estar empeñadas en sabotearse a sí mismas. Desafortunadamente, no tienen la capacidad de compensar las habilidades sociales que no tienen desarrolladas y que tristemente están afectando sus carreras.

Por eso, aquellas personas que no tienen inteligencia emocional ven una disminución en su desempeño laboral.

Hay ciertos tipos de personas cuya falta de inteligencia emocional daña más sus carreras que otras. Veamos cuáles son:

El cobarde

Ese sentimiento de desconfianza, miedo hace que las personas tengan actitudes dañinas e inusuales en los puestos de trabajo. Los colegas cobardes son buenos para esconder sus errores y suelen “tirar la piedra y esconder la mano”.

El dementor

Seguramente los conoces de Harry Potter, donde los dementores son criaturas que chupan el alma de las personas, dejando un solo una carcasa sin corazón. Se dice que el concepto de los dementores tiene como base aquellas personas negativas, aquellas que imponen su pesimismo en toda conversación. Sus opiniones carecen de positivismo e infunden miedo e incertidumbre en toda situación. 

El arrogante

Las personas arrogantes no solo se dañan a sí mismas, sino también a su entorno. Poseen una extrema confianza falsa, generalmente para esconder inseguridades. La Universidad de Akron realizó un estudio que indica que la arrogancia está asociada con una serie de problemas en los lugares de trabajo. Estas personas suelen mostrar un bajo desempeño laboral y presentan más problemas cognitivos que los demás. 

El pensador grupal

Los pensadores grupales siempre se basan en el pensamiento de “siempre lo hemos hecho así” por lo que suelen tomar caminos de menor resistencia. Ten cuidado ante este tipo de personas: seguir ciegamente al status quo pocas veces lleva a la grandeza. 

El veleta

Esas personas indecisas o “bipolares” a la hora de decidir suelen adjudicar la falta de avances a la falta de oportunidades. Si bien es cierto que muchas veces la suerte tiene un papel en el éxito de las personas, lo normal es que la gente triunfe con trabajo duro. Las veletas no se dan cuenta de que su actitud es lo que los frena, no las circunstancias.

El temperamental

Seguro conoces a ese individuo que se le hace difícil controlar sus emociones. Están a flor de piel. Suelen proyectar sus sentimientos en otras personas, otorgándoles la responsabilidad a todos menos a ellos.  Las personas temperamentales tienen un desempeño pobre porque sus emociones suelen cegarlos antes situaciones importantes.

La víctima

Este tipo de personas no son fáciles de reconocer, inicialmente sentirás empatía por sus problemas. Pero, con el tiempo te darás cuenta de que su “momento de necesidad” no acaba, arrastrándote cada vez más y más a sus problemas. Este tipo de personas no consiguen lograr sus sueños porque siempre piensan que es algo difícil de conseguir. Toman todos los fracasos como excusa. 

El crédulo

Los conocemos, generalmente son los nuevos de la oficina, que se dejan llevar por la corriente, lo cual puede ser peligroso si no se salen con tiempo. Este tipo de personas son las que no dicen ni “pio” en situaciones que lo ameritan. Está bien negociar tu salario y está bien quejarse cuando las cosas no van bien. Conseguirás que te respeten si te defiendes cuando la situación así lo requiere. 

El que siempre se disculpa

Siempre está esa persona que se disculpa por lo mínimo, incluso cuando no es ni necesario que lo haga. Estas personas carecen de autoestima y siempre se disculpan por sus ideas y sus acciones. Toman las disculpas como vía de excelencia, pero eso solo es una señal de inseguridad. Sin embargo, el uso excesivo de disculpas disminuye las posibilidades de que sean tomados en serio. Es importante que tu tono de voz y lenguaje corporal reflejen la importancia de tus ideas. 

Si de verdad que algo merece la pena de ser compartido, hazlo con confianza.

En conclusión…

No tengas miedo si te sientes identificado con alguna de estas actitudes, no significa que no tengas remedio, ya que pueden ser erradicadas con inteligencia emocional. Lo único que hace falta es un poco de autoconocimiento y ganas de cambiar.

Descripción del autor: Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

Twitter: @edigomben