Cine: ‘Big Eyes’

Margaret llega a San Francisco para iniciar una nueva vida con su hija, sus maletas y sus cuadros de niños con grandes ojos. Pero parece que la ciudad es demasiado grande para ella y sus pinturas, hasta que conoce a Walter Keane.

La pareja protagonista está simplemente sensacional, siendo lo mejor del conjuntoArtista, agente inmobiliario, romántico, caballeroso; lo tiene todo para ser el marido perfecto. Y pronto, los cuadros de Margaret comienzan a ser un éxito, con un pequeño detalle: el señor Keane vende las obras como si fueran propias.

Tim Burton, quien parecía perdido entre una vorágine de FX y de proyectos que no contaban con el beneplácito de la crítica, vuelve con una película más pequeña, pero tal vez más personal en cuanto a la temática, mostrándose más contenido en cuanto al despliegue de su imaginería visual, y apenas haciendo un par de concesiones a ella: véase cierta escena donde la protagonista parece que delira, o esa otra donde coquetea con el cine de terror tanto en el uso de planos, como de la BSO, que nos remite al cine de Hitchcock.

La película basada en hechos reales, nos cuenta la historia del matrimonio Keane, que fue muy popular en los años 60 y como el marido vendió de forma masiva la obra de su mujer, basándose en una mentira, cimentando una inmerecida fama y buscando a toda costa el éxito aún por encima de la felicidad.

Así, la cinta puede verse como una reflexión acerca del arte y de hasta donde se puede llegar para triunfar, a pesar de que podamos dejar atrás cosas mucho más importantes. Y algo de eso parece haber en la carrera de Burton; un cineasta con etiqueta de autor, muy popular, que ha ido perdiendo señas de identidad (o arte) y se ha ido volviendo cada vez más masivo y popular. Parece como si el firmante de Eduardo Manostijeras quisiera hacer un borrón y cuenta nueva, y en definitiva, lanzar un mensaje a la masa crítica con su obra.

Para tal fin, cuenta con la ayuda de un guión a cargo de Scott Alexander y Larry Karaszewski, quienes ya colaboraran con el director en Ed Wood (película con la que guarda algunos paralelismos), y con dos grandes artistas del Hollywood actual como son Christoph Waltz y Amy Adams.

Y la verdad es que la pareja protagonista está simplemente sensacional, siendo lo mejor del conjunto. Él, dando vida a un farsante, embaucador, encantador, que se transforma en persona sin escrúpulos, manipulador que quedará ebrio de éxito, y no se detendrá ante nada ni nadie. Ella, encarnando a una mujer tímida y frágil que vivió a la sombra del éxito, pero que tomó las riendas de su vida, convirtiéndose en todo un modelo a seguir para muchas mujeres.

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Hombre Moderno