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Gastronomía Hygge: alimentarse para ser feliz

¿Qué se entiende por gastronomía Hygge? Seguro que ya lo has escuchado, pero primero vamos a aclarar el significado de Hygge. Se trata de una palabra danesa que podría traducirse como “calidez”. Apareció por primera vez en la lengua de este país a principios del siglo XIX y derivaría de una palabra noruega cuyo significado es “bienestar”. También podría proceder de hugge, abrazar, y de otras palabras todavía que significan desde “estado de ánimo” hasta “reconfortar”.

Todos estos caminos conducen a una palabra, hygge, que abarca decenas de conceptos que más que entender, hay que sentir. Hygge es un sustantivo y un verbo, el adjetivo es hyggelig. Y, por cierto, la manera correcta de pronunciarlo es hoo-ga.

Cómo organizar una perfecta velada hyggelig

El hygge tiene mucho que ver con la comida porque está estrictamente ligado al hogar. No hay nada menos hyggelig que comprar una pizza congelada en el supermercado y comerla solos. Los amigos, la familia, los ingredientes de temporada, los platos y especialmente los dulces caseros, el pan hecho a mano, el chocolate caliente mientras fuera nieva o llueve. Esto sí es gastronomía hygge.

El detalle más importante de toda velada hyggelig que se respete es la luz. Las velas son imprescindibles y las lámparas, pues, hay que tener en cuenta que a menor luz más hygge. Hay que escoger bombillas de luz cálida, siendo los 1.800 K la potencia ideal. Lo explica Meik Wiking en ‘Hygge. La felicidad en las pequeñas cosas’, un bonito e imprescindible manual del estilo de vida más de moda del momento.

Noma, donde todo empezó, estrena nueva sede

Gastronomía hygge Noma          ©Jason Loucas

Se puede decir que todo empezó con Noma. Por lo menos, en lo que a la gastronomía se refiere. El encumbramiento del restaurante capitaneado por René Redzepi y ubicado entonces en un almacén del puerto de Copenhague hizo que todos volviéramos la vista (y el paladar) hacia el norte de Europa.

Vegetales y frutos recién recolectados, de temporada y a Kilómetro 0, la apuesta por lo crudo, lo salvaje y por ingredientes arriesgados como las raíces y las hormigas marcaron tendencia a nivel global. En febrero de este año, Noma volvió a abrir sus puertas con un menú centrado en el mundo vegetal y en un nuevo local al norte del barrio de Christiania. Un nuevo emplazamiento desde el cual promete dar mucha guerra.

Pappa Sven, un rincón sueco en Barcelona

Uno de los platos de Pappa SvenPappa Sven

Salmón a baja temperatura, trigo, hinojo, guisantes y menta, pomelo y mantequilla tostada. Estofado de reno con setas, arándanos rojos y puré de patata, ciervo marinado y Semla, un bollo con aroma de cardamomo y relleno de pasta de almendra y nata. Son algunas de las especialidades de Pappa Sven, restaurante sueco ubicado en Barcelona.

Su propietaria y alma, Nina Olsson –que, por cierto, tiene su propio programa de televisión en Canal Cocina– nos traza un mapa de la cocina nórdica. “Un plato muy típico es la carne con patatas y alguna salsa. El más famoso quizá las albóndigas con puré de patata, salsa de nata y arándanos rojos, que acompaña casi todos los platos con carne picada. En el norte es típica la carne de reno, mientras en la costa de Goteburgo encontramos una cocina más centrada en los mariscos. Comemos mucha comida ahumada, marinada y encurtida, carne de alce y ciervo cuando es la temporada y muchas setas en otoño. Y los arenques en escabeche, con patata o el pan Knäckebröd (un tipo de pan de centeno, aplastado y crujiente)”.

En los festivos se monta un buffet que se llama Smörgåsbord y forma parte de la carta de Pappa Sven. En este rincón sueco decorado en perfecto estilo nórdico también encontramos una selección de delicatessen que proceden del norte, como arenques, salmones y caramelos con regaliz salado. También hay un servicio de ahumado de salmón o caballa por encargo.  

Dulce hielo

Gastronomía hygge NordikosNordikos

Los polos gourmet son una de las tendencias foodie de los últimos años a los que estar más agradecidos. Dulces, refrescantes y versátiles (pueden hacerse prácticamente con cualquier ingrediente), los polos artesanales han propiciado la llegada de ideas tan buenas como la de Nordikos, un rincón danés en una de las calles más castizas y bulliciosas de Madrid.

Aquí se elaboran cada día hasta catorce variedades de polos con ingredientes como ruibarbo, mora ártica, espino amarillo, grosella roja o arándano. El objetivo, cómo no, es la felicidad de los clientes. Detrás de este proyecto, están Jacob, médico y emprendedor danés, y Vanessa, suiza de raíces italo-españolas, escritora y profesional del marketing. La tienda, que abrió sus puertas el pasado verano, también funciona como punto de venta de delicatessen danesas.

El Skrei, sabor del norte

Tapa de Skrei con jamón ibérico de bellota de Cristina Lerena          Skrei 

Ha entrado a formar parte –poco a poco, pero con decisión– de la carta de los restaurantes de alta cocina. Y también de nuestras despensas. Estamos hablando del Skrei, el bacalao ártico, un manjar excepcional por varios motivos.

Se trata de un producto estacional, pues cada año, entre enero y abril, el Skrei abandona las gélidas aguas del Mar de Barents nadando por miles de kilómetros. Su destino son las Islas Lofoten, de donde procede y donde la corriente del Golfo calienta las aguas de varios grados por encima de la temperatura habitual, alcanzando así un ambiente ideal para el desove. Este viaje contracorriente modifica la musculatura y la fisionomía del Skrei, confiriendo a sus carnes blancas una textura firme y peculiar. Existen varios cortes de este ejemplar, siendo el lomo, cómo no, el más preciado de todos.

El desayuno más exclusivo, en Estocolmo

Gastronomía hygge Ett Hem, donde se puede desayunarLa cocina de Ett Hem

Café o té, zumo de naranja (recién exprimido, no hay ni que decirlo), gofres, pan negro, mantequilla y mermeladas caseras, queso y jamón recién cortado, verduras, fruta fresca o fruta del bosque de temporada, yogur con granola casera y platos a base de huevo. ¿Existe algo mejor que un auténtico desayuno sueco en un pequeño hotel de lujo de Estocolmo?

Así es Ett Hem, un proyecto muy exclusivo de tan solo doce habitaciones en un edificio de 1910. Por supuesto, el desayuno se sirve en la mesa, nada de buffet, y se puede elegir si disfrutarlo en la cocina, la biblioteca o, con el buen tiempo, en el jardín. La palabra clave es sentirse como en casa.

Fuente: ABC gastronomía