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Gran Cañón, la gran grieta en la Tierra

El Gran Cañón del Colorado o simplemente Cañón del Colorado, es una vistosa y escarpada garganta excavada por el río Colorado en el norte de Arizona, Estados Unidos.

Está situado en su mayor parte dentro del Parque Nacional del Gran Cañón (uno de los primeros parques naturales de los Estados Unidos). El presidente Theodore Roosevelt fue el mayor promotor del área del Gran Cañón, visitándolo en numerosas ocasiones para cazar pumas o para disfrutar del impresionante paisaje. El Gran Cañón del Colorado fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979 por la Unesco.

El Cañón fue creado por el río Colorado, cuyo cauce socavó el terreno durante millones de años. Tiene unos 446 km de longitud, cuenta con cordilleras de entre 6 y 29 km de anchura y alcanza profundidades de más de 1600 m. Cerca de 2.000 millones de años de la historia de la Tierra han quedado expuestos mientras el río Colorado y sus tributarios o afluentes cortaban capa tras capa de sedimento al mismo tiempo que la meseta del Colorado se elevaba.

La mayor parte de las rocas sedimentarias que se pueden observar en el Gran Cañón van desde los 2.000 millones de años de antigüedad de los esquistos situados en el fondo del Inner Gorge hasta los 230 millones de años de las viejas piedras calizas de lucass.

La mayoría de los estratos fueron depositados en los mares cálidos poco profundos en la zona cercana a la costa y en los pantanos costeros que formaba el mar en los repetidos avances y retiradas de la costa. La mayor excepción es la piedra arenisca de Coconino que fue depositada del mismo modo que las dunas en el desierto.

La gran profundidad del Gran Cañón y especialmente la altura de sus estratos (muchos de los cuales se formaron debajo del nivel del mar) se puede atribuir a los 1.500-3.000 m de elevación de la meseta del Colorado, elevación que comenzó a producirse hace cerca de 65 millones de años; esta elevación se produjo en diferentes etapas más que en un proceso continuo. El proceso de elevación incrementó el gradiente de la corriente del río Colorado y sus tributarios, aumentando así su velocidad y su capacidad para atravesar la roca.

El área de drenaje del río Colorado (del cual forma parte el Cañón del Colorado) se formó hace 40 millones de años, mientras que el Gran Cañón tiene probablemente menos de seis millones de años de antigüedad (teniendo lugar la mayor parte del proceso erosivo en los últimos dos millones de años). El resultado de esta erosión son unas de las más completas columnas geológicas del planeta.

El río sigue en la actualidad erosionando activamente su cauce, sacando a la luz rocas cada vez más antiguas. Las condiciones climatológicas de mayor humedad que se dieron durante las glaciaciones incrementaron la cantidad de agua recogida por el área de drenaje del río Colorado. La consecuencia fue que el río aumentó la velocidad y profundidad de su proceso erosivo durante estas épocas.

Hace 5,3 millones de años el nivel base (punto más bajo del río) y el curso del río Colorado (o su ancestro geológico) cambiaron cuando se abrió el golfo de California y descendió el nivel base del río. Esto incrementó la velocidad de erosión de tal forma que casi la totalidad de la actual profundidad del Gran Cañón se alcanzó hace 1,2 millones de años.

Las paredes colgantes del cañón fueron creadas por la erosión diferencial. Hace un millón de años, la actividad volcánica, principalmente cerca del área oeste del Cañón, depositó ceniza volcánica y lava sobre el área, materiales que incluso llegaron a producir presas naturales sobre el Colorado. Éstas son las rocas más jóvenes del parque. Con el actual gradiente de corriente, el río Colorado podría profundizar de 370 a 600 metros más en la roca antes de alcanzar el nivel base.

 


Población

Poco se sabe acerca de los pueblos que vivieron en el oeste de Norteamérica entre hace 9000 y 3000 años. Los primeros signos de vida humana en el Gran Cañón pertenecen a esa época. Las dataciones mediante carbono de pequeñas ramas de sauce representando animales establecen que los restos encontrados son anteriores a 3000 años. Los habitantes del desierto eran cazadores y recolectores.

Los primeros europeos que encontraron evidencias de estas actividades fueron Frazier, Eddy y Hatch, en una expedición en 1934. La ocupación de los pueblos ancestrales en el Gran Cañón se produjo principalmente en Cañón Nankoweap, el Delta Unkar y el Bright Angel Site.

 

Descubrimiento y asentamiento europeo

Fue visitado por la expedición de Francisco Vázquez de Coronado. El primer europeo que contempló el Gran Cañón del Colorado fue García López de Cárdenas que, al mando de un puñado de hombres, partió desde la población indígena que los españoles llamaron Quivira, pueblo habitado por los indios Zuñi y supuestamente una de las siete ciudades de oro del reino de Cíbola.

De este pueblo actualmente se ignora su ubicación, ya que los historiadores difieren sobre ello; algunos ubican Quivira en Nuevo México, en tanto otros piensan que estaba en Kansas. No se debe confundirla con una población ubicada en Nuevo México que expedicionarios españoles llamaron, alrededor del año 1600, Pueblo de las Humanas y posteriormente fue conocida como Gran Quivira.

En Quivira se encontraba parte de la expedición comandada por Vázquez de Coronado con treinta hombres, y se comisionó a García López de Cárdenas junto con un puñado de hombres para encontrar un río del cual los indios Hopi les habían hablado, para lo cual se le concedieron 80 días para que fuera y regresara.

Después de 20 días de viaje exploratorio encontraron el Gran Cañón del Colorado; sin embargo, no pudieron bajar hasta el río para abastecerse de agua, y después de varios intentos para descender empezaron a tener problemas de agua para beber, por lo cual decidieron regresar.

Días después sería Fernando de Alarcón (quien participaba en el viaje de exploración pero por vía marítima) el primer europeo en tocar y navegar las aguas del río Colorado, pero a cientos de kilómetros del Gran Cañón. Quien descubrió el río Colorado fue Francisco de Ulloa el 28 de septiembre de 1539, tomando posesión de la desembocadura del río (la nombró Ancón de San Andrés), en beneficio de la Corona Española, sin navegar aguas arriba como lo hizo Fernando de Alarcón.

La primera expedición científica fue liderada por el comandante del ejército de los Estados Unidos John Wesley Powell en 1869. Powell se refirió a la roca sedimentaria encontrada en el Cañón como “las hojas de un gran libro de historia”.


Actividades

Aparte de la visita turística ocasional al borde sur con sus 2134 metros sobre el nivel del mar, el rafting o descenso de ríos y el excursionismo son actividades especialmente populares. El fondo del valle es accesible caminando, en mula o en barca descendiendo desde la parte superior del río.

Los funcionarios del parque no aconsejan realizar en un solo día la excursión de descender al cauce del río y volver a subir debido a la distancia, el esfuerzo requerido y el peligro de agotamiento por calor por las altas temperaturas que se alcanzan en el fondo.

Incluso las excursiones por el borde deben hacerse con cuidado en ciertos puntos; con frecuencia hay señales de peligro a lo largo de las pistas que recorren los bordes del Cañón. Existen empresas que organizan descensos en rafting del río, generalmente en barcas para 15 personas equipadas con motor fueraborda.

Suelen partir de Lee’s Ferry y llegan hasta Diamond Creek, durando el viaje unos seis días. Las barcas equipadas únicamente con remos suelen tardar unas dos semanas en completar el viaje. También existen empresas que organizan excursiones para turistas en helicóptero, partiendo tanto desde Las Vegas como desde el aeropuerto situado en la ribera sur.

Desde la reserva Hualapai, además, es posible caminar sobre el Skywalk, una pasarela con el suelo de cristal, suspendida sobre el vacío a 1.200 metros de altitud del fondo del Cañón.

 

Turismo (facilitado por el organismo de gestión del parque)

Párese en el borde y mire el cañón. Su magnitud y su belleza nos humillan. Su eternidad contrasta inevitablemente con nuestra breve existencia. En sus espacios infinitos, muchos encuentran el consuelo para sus agitadas vidas. El Gran Cañón que hoy visitamos es un regalo recibido de las generaciones pasadas. Tómese el tiempo para disfrutar este regalo.

Siéntese y observe los cambiantes juegos de luces y sombras. Vea las exposiciones del Centro para visitantes. Pasee tranquilamente por los senderos y sienta la luz del sol y el viento en su rostro. Participe en un programa de guardabosques. Diviértase con las gracias de los cuervos que revolotean sobre el extremo. Saboree un amanecer o un atardecer.

A medida que las sombras se extienden cruzando espirales y mesas pequeñas, comprenda la enseñanza que nos transmite esta gran sima: el sentido de humildad que nace de las conexiones existentes entre todos los elementos de la naturaleza y la voluntad de cuidar de esta tierra. Debemos velar por que las generaciones futuras tengan la oportunidad de establecer sus propias conexiones con el Parque Nacional Gran Cañón.

El Parque Nacional Gran Cañón recibe aproximadamente 4,5 millones de visitantes cada año. La mayoría de los visitantes viene al Extremo sur, abierto todo el año. La cantidad de visitantes aumenta durante los meses de verano (de junio a agosto), aunque hoy en día sigue en aumento la popularidad de las visitas en primavera (de marzo a mayo) y otoño (de septiembre a octubre).

La época con menos visitantes es de noviembre a febrero. El clima del invierno es un factor que se tiene muy en cuenta cuando se planifica un viaje durante esa estación. El Extremo norte (abierto desde mediados de mayo hasta mediados de octubre, si las condiciones del tiempo lo permiten) cuenta con menos instalaciones y se encuentra a 215 millas (350 km) o a un viaje en auto de 5 horas, del Extremo sur.

El Extremo sur tiene una altura promedio de 7.546 pies (2.300 m) sobre el nivel del mar, mientras que el Extremo norte alcanza una altura superior a los 8.858 pies (2.700 m). Los visitantes con problemas respiratorios o cardíacos pueden tener algunas dificultades, ya que caminar a estas alturas puede ser verdaderamente extenuante. El río de Colorado, que talló al Gran Cañón, describe su curso unos 4.921 pies (1.500 m) debajo del Extremo sur.

Debido a la profundidad del Gran Cañón, el río sólo puede ser visto desde algunos puntos panorámicos. Para la mayoría de la gente, practicar senderismo desde el Extremo sur hasta el río suele llevar dos días. Desde el Extremo norte, este viaje es aún más largo.

En vehículo, es posible llegar al río de Colorado en Lees Ferry (cerca del Cañón Marble, en Arizona), pero se trata de un recorrido de 2,5 horas desde el Extremo sur. Lees Ferry marca el comienzo oficial del Gran Cañón, y en este punto el cañón tiene solamente algunos cientos de metros de profundidad. Una versión en español de Grand Canyon Trip Planner, el periódico del parque, incluye mapas e información en detalle para el visitante.

 

Artículo de Lenna Medina publicado en la revista Experiencias+Viajes. Descárgatela gratis clicando aquí:

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