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¿Por qué ir a la sauna es tan bueno para el cuerpo y la mente?

Man relaxing in a sauna

Se dice que el calor emitido por una sauna, es el calor más sano. Tiene efectos beneficiosos tanto físicos, como psíquicos.

La sauna es una de las mejores formas de sentirse bien y relajado, además de activar la circulación sanguínea. En cierta parte, visitar la sauna se parece a realizar un ejercicio físico. Puedes ver más sobre beneficios del ejercicio regular en Nutrición Sin Más.

¿Cómo funciona?

La sauna es un baño de aire caliente y seco. Tiene un grado de humedad que se puede regular y se produce por un aparato eléctrico donde se introducen piedras volcánicas.

La temperatura ideal de la sauna está entre los 80 y 90 grados centígrados y nunca debe sobrepasar los 100 grados, a no ser que la persona ya esté acostumbrada.

Sin embargo, es preciso que te metas a la sauna en las condiciones apropiadas y respetando los tiempos. En este artículo te enseñamos los beneficios y las precauciones que debes tomar.

  1. Relax total

Uno de los efectos más notorios de la sauna, es el relax que produce.

Según estudios, actúa como sedante y equilibradora de las emociones. Así como también ayuda a eliminar la fatiga tanto física como mental. En definitiva, te sentirás muy bien luego de salir de ella.

El efecto inmediato que ésta produce se centra en que la persona acaba muy relajada y tiene la sensación de que sus energías se recargaron.

Sin embargo, un aspecto curioso es que, a pesar de que las energías se ven recargadas y tiene ganas de hacer muchas cosas, en ese momento no se siente con suficientes fuerzas para realizarlas.

Es por eso que se recomienda meterse a la sauna en las últimas horas de la tarde e ingerir después una cena ligera, para proceder a dormir.

Por el contrario, no se recomienda tomar la sauna e ir a la cama de inmediato.

  1. Poder depurativo

El uso de la sauna produce una abundante sudoración, que además de agua, elimina de tu piel los desechos que se acumulan en forma de toxinas.

Aunque mucha gente tenga la idea de que la sauna ayuda a perder peso, no es así. Lo que sí es verdad es que si te pesas antes y justo después de salir de ella, puede haber una diferencia significativa en la báscula.

Sin embargo, esa pérdida es ficticia y se recupera muy poco tiempo después, cuando comiences a reponer los líquidos eliminados.

También es cierto que la sauna puede considerarse un buen extra si te encuentras siguiendo una dieta, debido a su poder depurativo.

Tiene un efecto psicológico (que muchos especialistas toman en cuenta), pues la pérdida de peso que produce puede servir como estímulo para aquellas personas que están en régimen.

  1. Activa la circulación sanguínea

Tal como lo mencionamos en el inicio, la sauna ayudará a activar tu circulación, al igual que el ejercicio regular.

Gracias a ella, la circulación se realizará de forma más rápida, ya que las células reciben oxígeno y nutrientes a una mayor velocidad.

Por si fuera poco, al activar la circulación sanguínea se incrementa la actividad metabólica, debido a que al haber más riego sanguíneo a los distintos órganos del cuerpo se favorece el trabajo de la eliminación de residuos del hígado y los riñones.

  1. Aumenta el poder de reacción del sistema inmunológico

Por si no lo sabías, el sistema inmunológico es el encargado de luchar contra las infecciones, bacterias y virus.

Si tu sistema inmunológico es fuerte, será capaz de atacar y destruir a los organismos malignos (antígenos) que lo invaden. De lo contrario, si tienes un sistema inmunológico débil, tu cuerpo no podrá defenderse y comenzarás a enfermarte.

Uno de los mejores alimentos para fortalecer el sistema inmunológico es el pescado, siempre y cuando lo prepares de la manera correcta. Aquí puedes ver consejos sobre cómo cocinar el pescado para que mantenga sus nutrientes.

La sauna de alguna forma hace que el cuerpo experimente una fiebre artificial, debido a las altas temperaturas a las que se encuentra, lo que hace que el cuerpo esté en mejor disposición para luchar contra cualquier antígeno.

  1. Renueva tu cutis

El vapor emitido por la sauna abre tus poros, lo que permite que se deshaga de las toxinas y desechos que a diario recaen sobre tu rostro.

  1. Relaja tus músculos

Seguramente has escuchado que los deportistas de alta competición, son aficionados a la sauna.

Esto se debe a que el calor distiende los músculos y los prepara para la actividad física.

Recuerda que después de una sesión debes de beber abundante agua para recuperar las pérdidas de líquido y si es posible, una cena ligera como una ensalada con muchas hortalizas para recuperar minerales y otros elementos.

Si en tu gimnasio tienes la posibilidad de acudir, bien sea antes o después de realizar alguna actividad física pues… ¡Anímate!

Por Edith Gómez
Editora – gananci.com

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