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6 malos hábitos a evitar cuando entrenamos en el gimnasio

El gimnasio es un espacio común donde muchas personas entrenan y conviven a la vez, y más si se trata de grandes instalaciones en las que las máquinas se utilizan por varias personas en un espacio de tiempo corto.

Para desterrar malos hábitos y con el objetivo de que nuestro propio entrenamiento no moleste a los demás, tenemos que tener en cuenta ciertos puntos a seguir que te explicamos a continuación.

Usar toalla siempre. Aunque a algunos les parezca una “cursilada”, hemos de ser limpios e higiénicos cada vez que nos ponemos en una máquina, y qué mejor manera que usando una toalla para que el resto de personas no tengan que toparse con nuestro sudor si la van a usar después. La toalla es esencial, y cada vez son más los gimnasios en los que no te dejan entrar si no cuenta entre el material que vas a utilizar para ejercitarte.

No “dar el cante”. Con esto nos referimos, simplemente, a los gritos que solemos escuchar entre algunos apasionados del entrenamiento duro. Es completamente razonable soltar algún grito de esfuerzo si estamos haciendo la última repetición con el máximo peso que podemos mover, pero no es de recibo emitir sonidos guturales a cada movimiento que hacemos con la intención de llamar la atención del resto, ya que podemos desconcentrarles o incluso hacerles reír.

Hablar en medio de una serie. Al gimnasio se va a entrenar, aunque muchas veces haya gente que nos caiga bien y con la que podamos compartir pequeños momentos de charla. Jamás te pongas a hablar a alguien en medio de un ejercicio, ya que estará poniendo toda su concentración en el ejercicio y es de mala educación. Espera a que termine y después le consultas lo que sea menester.

Los discos y las barras, a su sitio. No es justo que, si una persona está fuerte y es capaz de añadir muchos discos a la máquina que esté usando, no sea capaz de moverlos después a su sitio original, más que nada porque después quizá llegue alguien más “novato” que no tira tanto peso y tenga que ser el pobre muchacho el que desmonte todos los discos o mover las pesas a su sitio. Tampoco es trabajo de los entrenadores del gimnasio, así que ponte las pilas y descarga las máquinas.

No ocupes la máquina mientras miras el móvil. Si hay una persona esperando para usar la misma máquina que estás usando y la estás ocupando mientras miras el móvil o consultas tus redes sociales, sé amable y ofrécele turnaros para que no tenga que estar esperando. Será lo más efectivo para tu entrenamiento y así no tendrás tiempo de distraerte.

No dejes tu ropa tirada en el vestuario. Y más si está sucia, la acabas de usar y vas a cambiarte. Procura guardarla en la taquilla y no ocupes más espacio del que necesitas, ya que quizá haya otras personas que necesiten depositar su mochila en un banco, y más si es hora punta. Es una cuestión de higiene, pero también de respeto por los demás.

Fuente: As.com

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