Cada fibra muscular está compuesta por un 80% de miofibrillas responsables de la contracción muscular, un 10% lo componen proteínas no contráctiles (ribosomas, núcleos, retículo endoplasmático, enzimas…)  localizadas entre los espacios que dejan las miofibrillas, y el 10% restante lo comprenden las mitocondrias y las gotitas de grasa.

La hipertrofia o crecimiento de la fibra muscular es el aumento del tamaño del diámetro transversal de la célula muscular. Y este ensanchamiento se explica por cuatro fenómenos:

  • Aumento de las miofibrillas. Es la causa principal de la hipertrofia (Goldspink, 1985). El entrenamiento estimula la remodelación de la fibra muscular. La sobrecarga favorece la deformación o incluso la microrotura de miofibrillas lo que genera una posterior síntesis de nuevos y más numerosos filamentos contráctiles de actina y miosina. El aumento del tamaño del músculo es proporcional al crecimiento de nuevas y más miofibrillas y el entrenamiento es el método por el cual favorecer este proceso.
  • Aumento del tejido conjuntivo que rodea la fibra muscular.
  • Aumento de la vascularización.
  • Aumento del número de fibras. El crecimiento de nuevas fibras musculares debido al entrenamiento, es aún un tema en controversia. No existen dudas de que la edad provoca un descenso del número de fibras, pero tampoco existe evidencia que demuestre de forma válida que el entrenamiento genera un aumento de fibras musculares.

 

Cómo llegar a la hipertrofia

La teoría más validada para el crecimiento muscular está basada en utilizar una intensidad mínima que genere el mayor reclutamiento de fibras rápidas (al menos un 70% 1RM). Así sin una carga de entrenamiento adecuada (volumen x intensidad) no se favorecería la síntesis proteica y por tanto el crecimiento muscular.

Los estudios científicos realizados desde hace años nos indicaban que la hipertrofia resultaba de un estrés muscular elevado desencadenado por trabajos con altas cargas, a velocidades altas y descansos incompletos lo que generaba importantes picos de fatiga con daño muscular. En resumidas cuentas, la ciencia alegaba a base de resultados que “aquel que no sufre, no gana”

Sin embargo, desde hace tres años se han llevado a cabo algunas investigaciones que demuestran que los caminos hacia la hipertrofia son más discutidos. Recientemente se han publicado diferentes trabajos (Nishimura, Burd et al 2010) donde se trabaja con cargas muy livianas (30% 1RM) y sus resultados son aún mayores que con intensidades muy altas.

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