Seguro que has oído hablar de ellos como ingredientes básicos de numerosos tratamientos y cosméticos anti edad, pero ¿qué son? ¿cómo actúan en la piel? ¿tienen efectos secundarios?

[pullquote]A la hora de elegir tu crema antiage recuerda observar atentamente su composición y el grado de concentración de cada uno de los principios activos contenidos[/pullquote]El retinol es un derivado de la vitamina A, vitamina liposoluble que se encuentra en muchos alimentos de origen animal y también vegetal (en forma de beta carotenos). Una alimentación equilibrada proporciona al organismo la cantidad necesaria de esta vitamina que contribuye al buen estado general de la piel e interviene, además, en procesos vitales tan importantes como la formación del tejido óseo o el correcto funcionamiento de nuestros ojos y vista.

El ácido retinoico (derivado de la vitamina) comenzó a utilizarse en estética principalmente como tratamiento tópico para combatir el acné, dado su potente efecto peeling, capaz de acelerar el proceso natural de regeneración celular.

Como contrapartida, el ácido podía provocar una excesiva irritación y otras reacciones adversas especialmente en las pieles sensibles. Tras años de investigaciones, distintos laboratorios cosméticos apostaron por obtener una nueva molécula que recogiera los beneficios que esa vitamina A podría aportar a la piel reduciendo al mínimo esos efectos negativos y… ¡voilà! surgió el retinol como ingrediente casi mágico para rejuvenecer la piel.

Hoy en día el retinol forma parte de la más avanzada cosmética masculina antiedad, destinada a reducir las pequeñas líneas de expresión y a proporcionar una piel más firme y tersa. Está presente en cremas y máscaras destinadas a favorecer la regeneración celular y a estimular la síntesis de colágeno y elastina, claves para retrasar la acción natural de envejecimiento por el paso del tiempo.

Como inconveniente, debes saber que el retinol provoca foto sensibilidad, es decir, reacciona frente a la acción de los rayos solares y puede causar manchas cutáneas (de hecho, muchos de los productos que lo llevan son de aplicación nocturna). Para contrarrestar este problema, los cosméticos actuales a base de retinol incorporan potentes filtros solares haciendo que resulten totalmente seguros (aún así, antes de seguir un tratamiento de estas características, consulta con tu dermatólogo).

 

El gran “rellenador”

Si la vitamina A (retinol) ayuda a la correcta regeneración celular, el ácido hialurónico es la clave para mantener una piel hidratada y, por tanto, tersa y libre de arrugas. Es un componente natural de nuestra propia piel, una extraordinaria macromolécula capaz de captar y retener el agua que forma parte del tejido conectivo (el que une las células de nuestra epidermis) manteniendo su elasticidad.

En la juventud, el ácido hialurónico está presente y se regenera de forma natural y constante rellenando perfectamente ese espacio intercelular. Con el paso del tiempo, esta función se ralentiza, la cantidad de ácido disminuye y, lamentablemente, en ese “colchón de agua” que forma parte de nuestra piel aparecen las primeras hendiduras es decir, las arrugas.

La posibilidad de incrementar, nuevamente, la presencia de ácido hialurónico en la piel pasados los cuarentas, ha supuesto uno de los avances cosméticos más importantes de los últimos años.

Aunque en la piel del hombre, al ser más gruesa y contar con un mayor número de glándulas sebáceas, la aparición de arrugas es en general más tardía que en la mujer, la pérdida del preciado ácido se produce de manera similar.

Si tus arrugas empiezan a preocuparte, especialmente si ya son evidentes las del entrecejo, frente, patas de gallo o arco nasogeniano, optar por algún cosmético, en formato crema, gel o serum,  que ayude a reactivar la síntesis natural de ácido hialurónico de tus células cutáneas puede ser una excelente elección. Con un poco de constancia, los resultados se harán visibles a las pocas semanas.

Otra posibilidad es recurrir a las micro inyecciones que insertan de manera directa el ácido en la zona deprimida (arruga). Funcionan de manera similar al botox y, por supuesto, es un tratamiento que requiere acudir a un centro médico estético especializado. El efecto “relleno” que se consigue con estas infiltraciones es prácticamente inmediato y su duración oscila entre los 9 meses y el año (siempre dependiendo de la zona a tratar y de las características de cada persona).

 

Buenos aliados antiedad

Retinol y ácido hialurónico son, sin duda, dos componentes básicos de la cosmetología actual para luchar contra el envejecimiento. Son muchos los productos que contienen ambos ingredientes combinándolos, además, con otros elementos que contribuyen a hidratar y nutrir la piel en profundidad.

A la hora de elegir tu crema antiage recuerda observar atentamente su composición  y el grado de concentración de cada uno de los principios activos contenidos, de manera que el producto que elijas resulte efectivo y, a la vez, respetuoso con las características de tu propia piel.

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