Por la propia acción del paso del tiempo y por causas externas como el tabaco o el consumo de determinados alimentos de alto poder colorante (colas, té, café, vino tinto…) los dientes pueden perder su blanco natural e incluso mostrar manchas capaces de estropear cualquier sonrisa.

No es un tópico, es una realidad. Una boca cuidada, de dentadura impecable, causa siempre una magnífica primera impresión. Parte del encanto personal reside en una bonita sonrisa, difícil de conseguir con unos dientes amarillos, grisáceos o que presente manchas en el esmalte que los recubre y protege.

El primer paso para sonreír sin complejos es mantener una correcta higiene bucal. Por supuesto, se trata ante todo de un tema de salud, pero, también, cuando hablamos de nuestros dientes, el componente estético juega un papel destacado.

La higiene bucal garantiza una boca sana, libre de infecciones y de problemas como la gingivitis, las caries o la temible halitosis, pero además, es la mejor manera de conservar una sonrisa envidiable. La clave de esta higiene es el cepillado que debe hacerse a conciencia tres veces al día.

Debes elegir un cepillo adecuado a tus necesidades y sobre todo a tu sensibilidad bucal. Las cerdas han de limpiar en profundidad sin dañar el esmalte y sin causarte pequeñas lesiones en las encías. El cepillado ha de tener una duración de al menos 2 minutos e incluir las distintas áreas de la boca: los dientes superiores e inferiores (cara interna y externa), la línea de unión con las encías y la lengua.

Un enjuague bucal o colutorio una vez al día puede ser el complemento perfecto para conseguir eliminar cualquier bacteria y lograr un aliento más fresco.

Puedes elegir un cepillo eléctrico (especialmente recomendable si tienes problemas de acumulación de sarro) o manual. En este último caso, es importante cambiarlo con relativa frecuencia (máximo cada tres meses).

Como consejo, ten en cuenta que la visita al dentista y la limpieza de boca anual es una recomendación que vale la pena seguir.

 

Tratamientos blanqueantes

Si pese a seguir estos hábitos saludables consideras que tu sonrisa ya no es la que era y que necesita algún tratamiento blanqueante que le devuelva su atractivo, debes saber que en la actualidad existen numerosas opciones para eliminar manchas o simplemente para conseguir unos dientes más blancos con sencillos tratamientos sobre los que te puede informar tu dentista habitual.

A la hora de elegir uno de ellos busca siempre un resultado natural. Blanquear tus dientes más de dos – tres tonos puede crear un efecto de blancura excesiva totalmente artificial y muy poco estético. Se trata de mostrar una dentadura cuidada, sin manchas, de tono uniforme y perfectamente integrada en el conjunto de tu imagen (importante tener en cuenta el tono de tu  piel).

Para conseguir en casa unos dientes más blancos puedes recurrir a los dentífricos que incluyen en su composición peróxido de hidrógeno o de carbamida. Sus efectos blanqueantes son progresivos y, con un poco de constancia, lograrás buenos resultados. Actúan ejerciendo una suave acción abrasiva sobre el esmalte dental, sin dañarlo, y aclarando poco a poco tu sonrisa.

Otra posibilidad es utilizar las férulas dentales que pueden ser  hechas a medida en la consulta del dentista o bien adquirirse en formato “estándar” en farmacias. Estas prácticas férulas incorporan un gel de composición similar a los dentífricos blanqueantes y se fijan en ambos maxilares (superior e inferior) por un tiempo determinado. Tienen que llevarse un número de horas (incluso toda la noche) y sus efectos suelen notarse pasadas unas semanas.

Si acudes a la consulta del odontólogo o dentista, éste también podrá aconsejarte otros tratamientos según las necesidades de tu boca. La técnica del láser para el blanqueamiento dental es, sin duda, la más avanzada. Con ella comprobarás resultados espectaculares en pocas sesiones.

Tras una valoración general de tu dentadura, el especialista determinará las características de tu tratamiento personalizado. Aunque cada caso tiene sus particularidades, el tratamiento consiste en, tras una completa limpieza bucal, aplicar sobre los dientes peróxido de hidrógeno y hacer incidir la luz “fría” (láser y LEDs), en cada pieza dental. Las sesiones duran entre 45 y 90 minutos y su número dependerá de tus necesidades particulares. Los resultados son visibles de manera inmediata.

En el caso de manchas difíciles (medicamentos, café, tabaco) puede que el especialista te indique como mejor solución las modernas carillas, hechas a base de resinas o las coronas, generalmente de porcelana. Estas dos opciones son especialmente aconsejables si tus dientes presentan, además, algún deterioro como roturas o fisuras.

Conocer las bases de una buena higiene dental y descubrir las posibilidades a tu alcance para, en caso necesario, mejorar el aspecto de tus dientes son la mejor garantía para conquistar con una sola sonrisa.

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