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Los aceites esenciales

Los aceites esenciales son potentes “elixires” que se extraen de los tejidos vegetales de plantas, árboles, frutos, flores… Son la propia naturaleza hecha esencia, el alma misma de una planta y, en solo unas gotas, encierran todo el poder de sus propiedades.

Indispensables en los tratamientos de aromaterapia, se utilizan también para realizar masajes relajantes o tonificantes y para tratar múltiples afecciones de la piel, desde el envejecimiento cutáneo hasta problemas de acné o manchas.

Las propiedades medicinales de multitud de plantas son conocidas desde la antigüedad y su uso con fines terapéuticos y también estéticos no cesa de incrementarse.

La variedad de aceites esenciales a tu alcance es casi infinita, pero antes de decidirte a probar alguno debes conocer bien sus cualidades y saber cómo utilizarlos. Se trata de sustancias naturales altamente concentradas que tienen efectos físicos y psíquicos, por lo que pueden influir en tu salud (¡ojo!).

Estos aceites, sumamente volátiles, pueden penetrar en el organismo por las vías respiratorias (aromaterapia) o bien a través de la piel (uso tópico) en cuyo caso, la gran mayoría ha de ser diluido en algún aceite vegetal no esencial (oliva, almendras, argán…) que suavice sus efectos.

A la hora de elegir un aceite esencial tienes que tener en cuenta tres factores:

  • Tu tipo de piel: grasa, seca, sensible, madura…
  • El efecto psíquico que quieras lograr : relajante o tonificante
  • El problema (si lo hay) que quieras corregir: arrugas, flacidez, acné, deshidratación…

Como norma general, cualquier aceite esencial ayuda a hidratar y nutrir la piel contribuyendo además a la regeneración de las células pero cada una de estas poderosas esencias reúne características y propiedades específicas. Entre las más utilizadas en estética se encuentran:

Lavanda

Si no estás muy puesto en este tema pero te apetece descubrir cómo actúa un aceite esencial, probar con el de lavanda es un buen comienzo. Es uno de los aceites más suaves, apto para mezclar con otros aceites, y de gran poder regenerador y revitalizante. Perfecto para pieles secas y en las que ya se aprecie alguna que otra arruga, porque hidrata en profundidad y ayuda a reafirmar tejidos. Si quieres un baño relajante, unas gotas en la bañera son una excelente idea.

Manzanilla

Si tienes la piel sensible, éste es tu aceite. La manzanilla posee propiedades analgésicas y antiinflamatorias y su aceite suaviza la piel mejorando pequeñas lesiones (irritación, acné…) Añadir unas gotas en un champú neutro  contribuye a aclarar el color del pelo.

Árbol del té

Su aceite esencial es un magnífico antibacteriano natural que puede ayudar en caso de acné, hongos en los pies, eczema, pequeñas heridas cutáneas… y si te pica cualquier “bicho”… ¡mano de santo!.

Rosa

Este aceite esencial es especialmente recomendable en caso de pieles grasas por su capacidad para limpiar en profundidad desintoxicando y regenerando la dermis.

Nerolí

Perfecto para pieles deshidratadas que presentan rugosidad y aspereza. Suaviza y regenera en profundidad y, a nivel psíquico, tonifica el sistema nervioso ayudando a paliar situaciones de ansiedad o depresión.

Jara

Si lo que te preocupan son las arrugas, el aceite esencial de jara es uno de los más potentes a la hora de conseguir regenerar la piel alisándola y combatiendo la flacidez.

Romero y ciprés

Son dos aceites que comparten una valiosa característica: la capacidad para reactivar la circulación de la zona donde se apliquen. Resultan especialmente útiles en masajes cuyo objetivo es acabar con la retención de líquidos y con la celulitis.

Ylang ylang

Uno de los más apreciados en los últimos tiempo porque actúa regenerando la piel seca y envejecida pero manteniendo los niveles de grasa bajo control.

La lista es extensa y si te introduces en el mundo de los aceites esenciales te sorprenderá comprobar las propiedades beneficiosas que encierran estos tesoros de la naturaleza.

Puedes disfrutar de estos aceites mediante un masaje que te ayude, por ejemplo, a tonificar músculos, a reafirmar la piel, a alisar el abdomen o a eliminar imperfecciones en tu espalda acudiendo a alguno de los centros de estética o spa.

Estos establecimientos ofrecen tratamientos basados en la aromaterapia y también puedes incluirlos entre tus cosméticos de uso habitual, eso sí, siempre con las debidas precauciones porque no olvides que los aceites esenciales son el mejor ejemplo del poder curativo de la naturaleza.

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