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La regla de una vez por semana para las relaciones amorosas

Comenzar con una nueva relación trae consigo una lista infinita de pruebas y desafíos. Algunas superan obstáculos y otras, simplemente, se esfuman. La convivencia matrimonial no está exenta de los conflictos propios de una relación de pareja, pero con el paso de los años los problemas se intensifican hasta el punto de provocar un distanciamiento que suele apagar la llama del amor y, en ocasiones, acaba en separación. Mantener viva la chispa significa un esfuerzo diario y remar a contracorriente ante la falta de comunicación, el desinterés o la inapetencia sexual.

Un factor que arruina muchas relaciones al principio es la tendencia a apresurar las cosas. En concreto, cuando las personas conocen a alguien que les gusta, lo ven con la mayor frecuencia posible en las primeras semanas y se emborrachan de amor. Si bien el impulso de querer estar de nuevo con el otro es comprensible, las realidades del mundo real a menudo enfatizan esas historias y hacen que se acaben.

Locos de amor

Todo comienza con la revolución de las hormonas. Apenas atiendes a razones y te autoconvences de que esa persona es la definitiva. Cuando nos lanzamos a la piscina prometiendo (y prometiéndonos) cosas de las que tan solo estamos seguros circunstancialmente, la cosa puede acabar fatal. Las prisas no son buenas consejeras y tomar decisiones precipitadas acabará en desastre cuando te quieras dar cuenta de que, en realidad, esto no es lo que querías y ni siquiera eres como la otra persona cree.

Ten en cuenta que amoldarse a los gustos de alguien a quien amas está bien, pero con cautela y sin dejar de respetar tus propios intereses y objetivos vitales. De hecho, es bastante común terminar por confundir qué es lo que te gusta hacer a ti y cuáles son las aficiones adquiridas por querer compartir cosas con tu pareja. La mejor manera de proteger una relación es tener precaución y no verse demasiado a menudo. Cuando te encuentras con ese deseo de querer conocer a alguien, es probable que te apresures a ver a esa persona varias veces por semana después de la primera cita. ¿Por qué las pautas para empezar una relación deben ser diferentes?

Mientras que algunas parejas descubren que pueden pasar toda la noche juntas desde del principio y hacer que funcione, no es una fórmula romántica correcta y que tenga éxito para la mayoría. No hay una manera definitiva “perfecta” de empezar un noviazgo, pero ser precavidos es un enfoque que generalmente produce mejores resultados.

El sexo intensifica las emociones

La razón principal por la que las parejas no deberían pasar mucho tiempo juntas demasiado pronto es “porque verse con frecuencia aumenta el deseo y la tendencia a tener relaciones sexuales. No hay nada de malo o insalubre en ello, pero debe practicarse dentro de un entorno predecible y de confianza“, asegura Seth Meyers en ‘Psychology Today’.

Si tienes sexo con alguien poco después de quedar, las reacciones fisiológicas que se producen en el cuerpo a menudo también te causan reacciones emocionales intensas. Pero si no conoces realmente a la persona que provoca esas sensaciones, puedes ponerte en riesgo. Si es amable y buena y quiere las mismas cosas que tú, no pasa nada; si no tiene los mismos objetivos, puedes terminar sintiéndote solo y traicionado“, explica el doctor.

Intimidad emocional

Cuando conoces a alguien que te gusta y te sientes atraído, es normal querer verlo todo el tiempo. Pero, por supuesto, simplemente desear algo no significa necesariamente que sea bueno para ti. Si conoces a alguien que te hace gracia y pasáis varias noches juntos durante la primera semana, o pasáis varias horas en el transcurso de varios días, puedes comenzar a notar una intensa cercanía emocional.

Pero si lo piensas, ¿tiene sentido sentirse tan cercano con alguien que acabas de conocer? El problema de esta dinámica es que verse con demasiada frecuencia desde el principio crea una ilusión de intimidad y dependencia, aunque cada persona sabe que conocer a alguien por completo, es imposible.

No os apresureis. (iStock)

Cuando sumar resta

Para los que creen que se debe dejar que las cosas fluyan de una manera orgánica, Meyers asegura que “dos personas destinadas a estar juntas van a acabar en ese mismo camino, independientemente de las veces que se vean a lo largo de la semana”.

Para aumentar la seguridad y afianzar la relación, las parejas deben verse una vez por semana durante el primer mes, y subir la frecuencia después de ese punto. Lo más importante es no tener prisa y apresurarse mientras se forja una nueva relación. Cuanto menos ansiosos estéis, mayores serán las probabilidades de que el amor sea perpetuo.

Fuente: El Confidencial

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