Es cierto, en España nos gusta conducir… No es nada nuevo.

Para nosotros conducir un coche no es sólo un modo más para desplazarse, sino toda una auténtica experiencia.

Cada vez más, la tecnología hace también que esta experiencia se convierta en algo único.

Coches conectados a internet, navegadores que nos informan sobre el estado del tráfico, sistemas ABS que aumentan nuestra seguridad… son sólo algunos ejemplos de cómo la tecnología se ha implantado de forma radical en nuestros coches.

Hoy queremos hablar de un tema más, el cambio automático.

Es algo que para algunos tal vez sea un tabú (me gusta conducir yo mismo), pero tal vez por falta de información, así que…

Un ejemplo de cambio automático en un coche BMW

Veamos cuáles son las ventajas de conducir un coche automático.

Comodidad

Sin dudas, en primer lugar, la principal razón por la que decantarse por este tipo de sistema de cambio es por la comodidad, especialmente cuando estemos conduciendo en la ciudad y hay atascos, con muchas paradas y arrancadas que, aunque no nos damos cuenta, pueden ir poco a poco dañando el motor si usamos mal el cambio.

Por supuesto, no todo el mundo comparte esta opinión, ya que conducir puede parecer así más aburrido. Sin embargo, eso NO es un problema hoy en día ya que – lee atentamente – en la mayoría de los coches modernos – te puedes pasar al cambio manual en cualquier momento! Así que, querido amigo que quiere imitar a Alonso, ya puedes estar tranquilo.

Seguridad en las carreteras

Al no tener que estar siempre pendientes del pedal y de la palanca junto con el hecho de que el motor no llega a calarse en ningún momento, el coche automático permite fijarse más en la condución.

Inútil decir además que resulta de gran ayuda en cuestas muy empinadas.

Seguridad mecánica

Finalmente, el cambio automático ofrece también una cierta y comprobada seguridad mecánica.

Varias pruebas han demostrado que el motor procedente de un coche automático suele estar en mejor estado respecto a uno que haya sido propulsado por cambio manual.

Esto se debe al correcto engranaje de las marchas.

Los cambios de marcha bruscos, que a veces nos ocurren con el cambio manual, de hecho, pueden provocar roturas, mientras la mayoría de las transmisiones automáticas se realizan a través de unos cambios de marcha suaves, rápidos y precisos.

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